Las reformas más recientes, publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 21 de mayo de 2024, reflejan una clara tendencia hacia un enfoque más estricto en materia de cumplimiento regulatorio. Hoy, no basta con cumplir en papel: la autoridad exige evidencia técnica, trazabilidad y control integral de los procesos.
Uno de los cambios más relevantes es la actualización del esquema de sanciones económicas, ahora determinadas en función de la UMA. Esto permite que las multas sean proporcionales a la gravedad de la infracción, la reincidencia y el riesgo sanitario, incrementando significativamente el impacto para las empresas en caso de incumplimiento.
Adicionalmente, la reforma fortaleció la regulación sobre sustancias prohibidas en animales destinados al consumo, incluyendo un listado más robusto y restricciones más claras, lo que eleva el nivel de exigencia en formulación, control de insumos y validación de proveedores.
¿Qué implica esto en la práctica?
Que las organizaciones deben migrar de un enfoque reactivo a uno preventivo. Esto incluye fortalecer la evaluación de proveedores, asegurar la inocuidad de materias primas y robustecer los sistemas de trazabilidad y control documental.
La interacción con autoridades como SENASICA cobra aún mayor relevancia, especialmente ante procesos de verificación más rigurosos y basados en evidencia.
Más allá del reto, este nuevo entorno representa una oportunidad: las empresas que integren el cumplimiento regulatorio como parte de su estrategia podrán no solo mitigar riesgos, sino también generar confianza y diferenciación en el mercado.
Hoy, el cumplimiento no es opcional. Es una ventaja competitiva.
Ref.
DECRETO por el que se reforman los artículos 169, 171, 172, 173, 174 y 175 y, se adiciona un artículo 172 Bis de la Ley Federal de Sanidad AnimalEmpiece a escribir aquí...