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Capacitación del Operario: El Pilar Humano del Sistema BPM

La excelencia técnica del operario es la piedra angular que sostiene todo el sistema de calidad. Su conocimiento y disciplina transforman los protocolos en productos seguros, garantizando la inocuidad en cada lote de alimento animal.
2 de febrero de 2026 por
Capacitación del Operario: El Pilar Humano del Sistema BPM
AMEXFAL

El operario como eje del sistema BPM

La eficacia y fortaleza de cualquier Sistema de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) en la industria de alimentos balanceados para animales no reside únicamente en la documentación o la infraestructura, sino fundamentalmente en la competencia técnica, la conciencia y la disciplina de su operario. Este colaborador es el agente final de ejecución, el eslabón indispensable que transforma los protocolos escritos en acciones concretas y consistentes en la planta de producción. Por tanto, una capacitación continua, integral y efectiva dirigida al personal operativo no es un complemento, sino el pilar esencial para garantizar la inocuidad, calidad y eficiencia del proceso productivo.

Capacitación como primera barrera de control

La importancia de esta capacitación especializada se manifiesta en múltiples dimensiones críticas. En primer lugar, el operario actúa como primer control de calidad en tiempo real. Su capacidad para identificar desviaciones en las materias primas (granos húmedos, presencia de cuerpos extraños), detectar anomalías en el funcionamiento de equipos (mezcladores, peletizadoras, enfriadores) y ejecutar procedimientos de limpieza y sanitización con precisión, constituye la barrera primaria contra riesgos de contaminación física, química y microbiológica. Un operario capacitado comprende el "porqué" detrás de cada procedimiento, fomentando una adhesión consciente que va más allá del simple cumplimiento de una orden.

Consistencia operativa y cultura de calidad

En segundo término, la capacitación asegura la consistencia y repetibilidad de los procesos. La exactitud en la dosificación de microingredientes y premezclas medicadas, el manejo correcto de los tiempos y temperaturas de procesamiento térmico, y la ejecución estandarizada de los cambios de línea para evitar contaminación cruzada, dependen directamente de su pericia. Un error operativo en cualquiera de estos puntos puede comprometer la seguridad y eficacia nutricional de un lote completo, con consecuencias económicas y sanitarias significativas en la cadena pecuaria.

Finalmente, la inversión en la capacitación del operario construye una cultura organizacional de calidad y seguridad proactiva. Empodera al personal, transformándolo de un ejecutor pasivo a un guardián activo de los estándares BPM. Este sentido de propiedad y responsabilidad es el factor clave que sostiene el sistema a largo plazo, promueve la mejora continua a partir de la experiencia en piso y facilita la integración de nuevos colaboradores en una cultura ya establecida. En un contexto normativo cada vez más exigente y un mercado competitivo, la competencia técnica del capital humano operativo se erige, por tanto, como el principal activo diferenciador y la garantía más sólida de un sistema BPM robusto, sostenible y capaz de proteger la salud animal, la seguridad alimentaria y la viabilidad del negocio.

En AMEXFAL estamos preparados para acompañar tu proyecto de implementación de BPM con objeto de certificación, escríbenos: info@amexfal.com


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