La demanda interna alcanza 84.7 kg per cápita en 2025, creciendo muy por encima de la producción local; el país se consolida como un mercado de alto valor que importa cortes congelados mientras exporta carne fresca.
Durante 2025, el consumo de cárnicos en México alcanzó un máximo histórico, situándose en 84.7 kilogramos por persona, lo que representa un incremento del 4.1 por ciento respecto al año anterior y un volumen total de 11.2 millones de toneladas. Este dinamismo, reportado por el Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne), se manifestó en todas las principales proteínas, con un crecimiento particularmente acentuado en la carne de cerdo, que aumentó un 6.7 por ciento, seguida por la de res con un 2.7 por ciento y el pollo con un 2.2 por ciento.
Este robusto desempeño de la demanda interna contrasta con el ritmo de crecimiento de la producción nacional, que avanzó a una tasa del 2.6 por ciento. Dicha disparidad evidencia un amplio potencial para el sector productivo nacional, ya que el consumo interno supera con creces la capacidad de abasto local, lo que necesariamente ha requerido complementar la oferta con importaciones para satisfacer la demanda y garantizar la estabilidad en el suministro. Datos del organismo correspondientes al periodo enero-agosto de 2025 precisan que, del total consumido, 5.5 millones de toneladas fueron de origen nacional, mientras que 2.1 millones de toneladas, equivalentes al 25 por ciento del consumo, tuvieron que ser importadas, principalmente de Estados Unidos, lo que implicó un incremento anual del 6.6 por ciento en las compras al exterior.
Esta brecha entre el consumo aparente y la producción nacional subraya una oportunidad significativa para el crecimiento y fortalecimiento de la ganadería y la industria cárnica mexicana. La evolución del mercado, con un consumo que mantiene una tendencia creciente, plantea como un reto central para el sector primario elevar su eficiencia para capturar una mayor proporción de la demanda interna, en un entorno de competencia con los mercados internacionales.
Un aspecto relevante en la dinámica del comercio exterior de cárnicos es la naturaleza de los flujos comerciales. Mientras México exporta principalmente carne fresca o refrigerada de alta calidad, las importaciones que complementan el consumo interno están constituidas en una proporción importante por productos congelados, vísceras y despojos. Datos de exportación de carne bovina para el primer semestre de 2025 muestran que los envíos al exterior se concentran en carne fresca o refrigerada (111,096 toneladas), con un valor unitario superior (8.61 dólares por kilogramo), en contraste con las exportaciones de carne congelada (15,584 toneladas) que alcanzan un menor valor (6.48 dólares por kilogramo) . Por el lado de las importaciones, los registros de empresas mexicanas revelan un patrón consistente de compra de cortes y despojos congelados de pollo y cerdo, así como vísceras congeladas de diversas especies, productos que abastecen a la industria procesadora y al mercado de consumo masivo. Esta configuración del intercambio comercial refleja la especialización del sector exportador mexicano en cortes frescos de mayor valor, mientras que las compras externas se orientan a complementar la oferta interna con productos congelados y de menor valor unitario que amplían la disponibilidad de proteína para la población.
Bibliografía
Comecarne. 2025. Estudio del Mercado Consumidor de Proteína Cárnica en México 2025.
Comecarne. 2025. Compendio Estadístico 2025. México.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024. Aguascalientes: INEGI, 2025.
Sistema de Información Arancelaría Vía Internet (SIAVI) de la Secretaría de Economía.Empiece a escribir aquí...