En la última década, el estudio del microbioma ha transformado la comprensión de la sanidad animal. El microbioma se define como el conjunto de microorganismos —principalmente bacterias, pero también virus, hongos y arqueas— y su material genético que habitan en un ambiente específico del organismo, como el tracto digestivo, la piel o el sistema respiratorio. En los animales de producción, el microbioma intestinal es uno de los más estudiados debido a su influencia directa en la salud y el rendimiento productivo.
Estos microorganismos participan en procesos fundamentales como la digestión, la absorción de nutrientes y la regulación del sistema inmune. Diversos estudios han señalado que la microbiota intestinal puede actuar como un “órgano metabólico adicional”, al contribuir al metabolismo energético y al equilibrio fisiológico del organismo.
La evidencia científica indica que distintos factores productivos pueden modificar la composición de este ecosistema microbiano. Uno de los más relevantes es la nutrición. La dieta ejerce un efecto determinante sobre la estructura del microbioma intestinal, ya que cambios en el tipo o proporción de ingredientes pueden alterar la diversidad microbiana y sus funciones metabólicas.
El manejo y las condiciones de producción también influyen de manera importante. Diferencias en los sistemas de crianza, la exposición ambiental o las prácticas de manejo pueden modificar la diversidad microbiana de los animales, lo que puede repercutir en su respuesta inmunológica y su desempeño productivo.
Asimismo, el estrés derivado del manejo, transporte o de condiciones ambientales adversas puede afectar la estabilidad del microbioma intestinal, favoreciendo desequilibrios microbianos que impactan la salud digestiva. A esto se suma el uso de antimicrobianos, que puede reducir la diversidad bacteriana intestinal y alterar la estructura del microbioma.
Comprender cómo estos factores influyen en el microbioma abre nuevas oportunidades para fortalecer la sanidad animal. En el contexto de México y Latinoamérica, donde la eficiencia productiva, la inocuidad y la calidad sanitaria de los alimentos son prioridades, el manejo estratégico del microbioma podría convertirse en una herramienta clave para mejorar la productividad y avanzar hacia sistemas pecuarios más sostenibles.
Berg, G., Rybakova, D., Fischer, D., et al. (2020). Microbiome definition re-visited: old concepts and new challenges. Microbiome, 8, 103.
Fan, Y., & Pedersen, O. (2021). Gut microbiota in human metabolic health and disease. Nature Reviews Microbiology, 19, 55–71.
Karl, J. P., Hatch, A. M., Arcidiacono, S. M., et al. (2018). Effects of psychological, environmental and physical stressors on the gut microbiota. Frontiers in Microbiology, 9, 2013.