El 29 de septiembre de 2026, el Senado de la República aprobó con 115 votos a favor y 1 en contra la Ley General en Materia de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales. Esta ley tardó más de una década en discusiones y, por primera vez, reconoce a nivel nacional a los animales como seres sintientes. Para el ciudadano de a pie, significa que tener mascota ya no es un asunto privado y que maltratar a un animal tiene consecuencias legales.
¿Por qué hacía falta esta ley?
Antes de esta ley, México no tenía un marco legal único para proteger a los animales. Cada estado tenía sus propias reglas, sus propios castigos y sus propios mecanismos de aplicación, lo que provocaba que un mismo caso de maltrato se castigara de forma muy distinta según dónde ocurriera. Coordinar acciones entre estados era prácticamente imposible.
La situación en México es grave. El país tiene una de las tasas de maltrato animal más altas de América Latina. Según datos del INEGI citados en las discusiones legislativas, siete de cada diez animales de compañía han sufrido algún tipo de maltrato y cerca de 60 mil animales mueren al año por esta causa. Entre 2019 y 2021, las fiscalías estatales abrieron 3,339 carpetas de investigación por maltrato animal, pero solo 24 terminaron en sentencia condenatoria. La falta de una ley marco y la debilidad en la aplicación dejaban impunes la mayoría de los casos.
El cambio de fondo que trae esta ley es reconocer a los animales como seres sintientes, no como simples propiedades. Ese cambio de estatus jurídico es la base para exigir su cuidado y para castigar a quienes los maltraten.
¿Qué contiene la ley?
La ley tiene 125 artículos y aterriza el mandato del artículo 4º constitucional. Reparte responsabilidades entre los tres niveles de gobierno: federal, estatal y municipal. Esto quiere decir que, sin importar en qué estado vivas, habrá estándares mínimos de protección animal.
Para quienes tienen mascota, la ley define al “tutor responsable” y le impone obligaciones concretas: dar alimento suficiente y agua limpia, ofrecer un espacio seguro e higiénico, vacunar y desparasitar periódicamente, llevar al veterinario cuando lo necesite y esterilizar a los animales, salvo excepciones médicas o de crianza legal. No son exigencias del otro mundo, pero a partir de ahora dejan de ser “cosa de buen dueño” y se convierten en obligaciones legales.
La ley prohíbe expresamente el abandono, las mutilaciones con fines estéticos, las peleas de perros, regalar animales como premio, venderlos en tianguis o en la vía pública, y entregarlos a menores de edad sin la compañía de un adulto.
Quien maltrate o abandone a un animal enfrentará sanciones administrativas que incluyen hasta 36 horas de arresto y multas superiores a los 234 mil pesos. Además, el infractor tendrá que cubrir los gastos de atención médica, medicamentos, cirugías y rehabilitación del animal. La ley también crea un registro de infractores: quien aparezca ahí no podrá recibir apoyos públicos ni permisos relacionados con el bienestar animal durante uno a cinco años.
La ley ordena que, en un plazo de un año, se cree un registro nacional de animales de compañía. El registro será gratuito pero obligatorio, y servirá para dar seguimiento a las mascotas desde que se adquieren hasta que se transfieren.
Los contenidos de protección animal se irán incorporando poco a poco en todos los niveles del sistema educativo nacional, a través de planes y materiales oficiales, para que las nuevas generaciones crezcan con otra idea del respeto a los animales.
¿Qué significa para el ciudadano común?
Esta ley toca a cualquiera que conviva con animales.
Para quien tiene mascota, significa que ya no es un asunto privado. No darle de comer, no darle agua o no atender su salud puede considerarse una falta legal. Además, el registro de mascotas irá llegando poco a poco y ayudará a recuperar animales extraviados y a rastrear su origen.
Para el ciudadano en general, da una base más clara para denunciar. Antes, si veías maltrato, no sabías bien a quién acudir ni si harían algo. La ley obliga a tener mecanismos de denuncia y da facultades a las autoridades para intervenir y sancionar.
Para la colonia o el municipio, la ley pide que los ayuntamientos se hagan cargo del rescate y resguardo de animales abandonados, y que impulsen campañas permanentes y gratuitas de esterilización, vacunación y adopción. Es decir, el problema de los animales en situación de calle deja de ser “cosa de voluntarios” y pasa a ser parte de los servicios públicos.
Pendientes y riesgos
Claro, el papel aguanta todo y la ley vive de su aplicación. En las discusiones salieron varios pendientes: algunos senadores señalaron que la regulación de las corridas de toros y las peleas de gallos quedó en manos de cada estado, lo que podría generar 32 marcos distintos. Tampoco quedó claro de dónde saldrá el presupuesto para cumplir todo lo que la ley ordena, con el riesgo de quedar en “obligaciones sin recursos”.
Para cerrar
La aprobación de esta ley es un punto de partida, no la meta. Establece un marco nacional, pero lo que realmente cambiará la vida de los animales es la aplicación diaria, la educación y la responsabilidad de cada tutor. Para el ciudadano común, el cambio más directo quizás sea este: de aquí en adelante, tratar bien a los animales no es solo una recomendación moral, es una responsabilidad escrita en la ley.
Fuentes consultadas:
- DEBATE. “Ley de Bienestar Animal en México: Senado aprueba registro obligatorio de mascotas y multas de hasta 234 mil pesos”. 29 de septiembre de 2026.
- INFO7. “Senado aprueba ley animal, sin prohibir corridas de toros”. 29 de septiembre de 2026.
- SPR Informa. “Aprueba Senado nueva Ley General de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales”. Septiembre de 2026.
- Expansión Política. “La nueva Ley de Bienestar Animal propone multas de hasta 56,000 pesos”. 5 de octubre de 2026.
- Gaceta del Senado. Ley General en Materia de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales (texto del dictamen).